Cromo-Dinamismo Abstracto en la pintura de Hemoficción


El ojo se detiene frente al cuadro de Hemoficción. Observa asombrado formas, colores, la estructura general. Desea comprender, mirando desde un tiempo previo, manido. Intenta entrar en la realidad lateral inventada por una puerta conocida, pero la llave no es la correcta. Ojo atento, pero condicionado. Ojo curioso. ¿Iba a decir orgulloso de sus conocimientos?
¿Qué veo? -pregunta el ojo en azoro continuado. Formas hemofictivas que escapan como peces resbalosos. El sentido pictórico de Luciano Trigos se niega a responde positivamente a la costumbre.  Soy ojo, debía poder ver -se dice con cierto aire rencoroso el mirador cosificado en su mirar usual-. 
 El ojo que desea o pretende admirar lo insólito requiere de adiestramiento. Se somete el ojo discípulo al diseño sorprendente y, ¿vuelve a ver? No, en realidad toca, hace manos visuales que acarician la tela y los bastidores de madera. El ojo, reeducado, palpa formas hemofictivas. Perspectivas y colores van a él de manera abierta, vibrátil. Queriendo retroceder, el ojo desea percibir la dimensión pictórica de golpe, pero la realidad del cuadro se divide, fija diversidad de centros al mirar, parece que el cuadro no desea ser cuadro y al contacto con el ojo tocante se pone inquieto, diverso, agresivo, como si fuese observado a través de microscopio. Lo que veo se transforma en belleza pura. El ojo insiste, encuadra, logra objetivar por fin una totalidad aparente, pero en seguida se capta a sí mismo caminando sobre la superficie estética, es un viandante que pisa, descalzo, fragmentos de otra realidad adherida a la primera. Entonces, molesto, decide volver a enfocar.
 Luciano Trigos no recrea imágenes, es productor de cromo-dinamismos abstractos. El artista parte del mirar mismo, cuyo centro es la propia creatividad. Coloca al ojo en primer término y llena lo que podrían ser espacios con células estéticas que se reproducen en sentidos insólitos. 
 El ojo discurre con su propia materia prima: forma, movimiento, color. El cosmos de ninguna manera  es como lo pinta Luciano Trigos, sino más feo la estética del artista intenta enmendar las fallas de Dios o adherirse al constante parir de la Naturaleza. 

Los cuadros del pintor Luciano trigos son producto de visión lateral y germinante. Células plásticas nacen, crecen y se reproducen dentro de la forma abstracta original, y, al mismo tiempo, siguiendo una especie de desarrollo autónomo, se despliegan estos seres ficticios, de Hemoficción, hacia la objetivación, desean ser tocados, entrar de facto al mundo de las tres dimensiones y ofrecer al receptor posibilidades concretas.

Juan Trigos S.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos tu comentario!